Padre Rafael García Herreros: un legado inolvidable
Padre Rafael García Herreros: un legado inolvidable
El padre Rafael García Herreros no dejó un legado inolvidable llamado: Minuto de Dios. Lo que inició como un programa religioso originario de Colombia en 1955, se convirtió en toda una institución de valores, bienestar, educación y desarrollo social.
Es por ello que, ese legado llegó a convertirse en lo que hoy conocemos como: construcción de viviendas para los necesitados, la fundación de colegios y universidades, y numerosas iniciativas para mejorar la calidad de vida de los colombianos.
Sin duda alguna, la huella dejada por el padre Rafael García Herreros, en la historia religiosa y social, será imborrable.
¿Quién fue Rafael García Herreros Unda?
Nació en Cúcuta el 17 de enero de 1909, el tercero de siete hijos del General Julio César García Herreros y doña María Unda, quienes le inculcaron fervorosa piedad y profundo amor patrio.
Cursó la filosofía y la teología en el Seminario eudista de Usaquén, Bogotá, entre 1928 y 1934. Posteriormente, perfeccionó sus estudios en Filosofía y Sociología en Roma (Italia) y Friburgo (Suiza) entre 1950 y 1952.
Rafael García Herreros fue un sacerdote convencido de su ministerio y enamorado del sacerdocio de Jesucristo; fiel a la Iglesia Católica y atento a las directrices del Magisterio, llamó a los creyentes a vivir de una manera concorde con su fe.
Sus inicios en la comunicación, del cual fue un gran referente
- 1946: Comenzó en Cartagena su actividad radial, con el programa “La hora católica”.
- 1950: Inició, también en Cartagena, el programa radial “El Minuto de Dios”, que transmitió desde Cali en enero de 1952, desde Medellín en septiembre de 1954 y desde Bogotá en diciembre de 1954. En enero de
- 1955: Empezó la transmisión de “El Minuto de Dios” por televisión, el programa vigente más antiguo de la televisión colombiana, a través del cual durante 38 años habló acerca de Dios, del hombre y de la patria.
- 1955 – 1958: Fue director de la revista Cathedra.
- 1987: Funda en Bogotá la emisora Minuto de Dios, con programación cultural y evangelizadora.
Erradicación de la pobreza: su objetivo más social
En 1955 inició la atención a los pobres, la erradicación de tugurios y la construcción de viviendas, en Bogotá. En 1956 comenzó el barrio Minuto de Dios, al que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) consideró modelo de erradicación de la pobreza.
Gracias a su obra benéfica a favor de la comunidad más necesitada, se ha logrado proveer 70 mil viviendas, nuevas o mejoradas, beneficiando a unos 350.000 habitantes, es decir, el equivalente a un municipio intermedio de Colombia.
Los programas de vivienda y organización comunitaria y los proyectos de atención en desastres se siguen desarrollando en El Minuto de Dios, complementados con programas de atención a población vulnerable, capacitación para el trabajo, asesoría en creación de microempresas, microcréditos, etc.
Fue el creador de la Fundación de Asesorías para el Sector Rural – Fundases, que provee tecnología limpia para la mejora de la producción agrícola y ganadera, la purificación de aguas y la protección del medio ambiente. Por otra parte, el padre García Herreros apoyó la creación de la Fundación Eudes, que atiende a personas que viven con VIH y Sida.
Ayudas sociales
En 1985, el padre Rafael lideró la respuesta de los colombianos por la tragedia de Armero: construcción y desarrollo social en Lérida, Guayabal y Chinchiná; en 1987, ante los deslizamientos en Villa Tina (Medellín) se construyó el barrio Héctor Abad Gómez; en 1989 se inauguró el Barrio de las Reinas, en Cartagena.
El padre Rafael se comprometió en los procesos de paz realizados en Colombia. Visitó, en compañía de miembros del Gobierno, La Uribe, en 1985. Colaboró en la entrega de Pablo Escobar a las autoridades. Y se comprometió en la liberación de varios secuestrados, entre ellos Maruja Pachón y Francisco Santos. Ese proceso minó su salud, lo que indudablemente apresuró su muerte. El sufrimiento de los colombianos presos en cárceles extranjeras lo llevó a trabajar, en la última etapa de su vida, por su repatriación.
Aporte valioso a la educación
En 1958, se obtuvo la personería jurídica de la Corporación El Minuto de Dios, como entidad sin ánimo de lucro. En 1956, el padre Rafael inició la fundación de escuelas en la periferia de Bogotá; en 1958 fundó el Colegio Minuto de Dios, que ha dado lugar a la creación de 18 colegios y siete jardines infantiles, en diversas ciudades del país, que hoy atienden cerca de 25.000 estudiantes. En 1988 fundó la Corporación Universitaria Minuto de Dios para formar profesionales competentes, éticos y socialmente responsables, que actualmente tiene presencia en 42 municipios de Colombia y brinda educación a más de 75.000 alumnos, con programas técnicos, tecnológicos, profesionales y de posgrado. A ellos se suman otros cursos de educación no formal que ofrece El Minuto de Dios, de manera que son más de cien mil personas las beneficiadas con programas de educación.
Aporte cultural
En 1966, creó el Museo de Arte Contemporáneo, con el propósito de apoyar a artistas jóvenes y hacer accesible el arte y la cultura a personas y familias de todos los estratos sociales.
En 1971 se construyó el Teatro Minuto de Dios, de manera que el barrio se fue convirtiendo en una ciudadela educativa y cultural, “maqueta de la futura Colombia, proyecto de una ciudad ideal”.
Imborrable legado
Sin duda alguna, este legado que hoy conocemos y reconocemos, lo vemos plasmado en muchas de sus acciones que perduran a pesar del paso del tiempo. Su honradez y amor por trabajar para el aporte desde el cristianismo a esta sociedad, lo han hecho imborrable en la historia de este país, debido a su invaluable labor.
Hoy en día nosotros como seres humanos, deberíamos emular las cosas edificantes como esta. El amor al prójimo debe ser primordial en nuestras vidas y lo más importante, hacerlo de manera honrada para que la satisfacción del deber quede guardada en nuestros corazones.
Por eso titulé esta nota así: un legado inolvidable; poque a medida que pasa el tiempo, el trabajo hecho por el padre Rafael, será imborrable. Personalmente mi agradecimiento por todo y gracias por el aporte que le da a mi vida a través de la enseñanza que me dejó su manera de comunicar.




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